Friday, 3 May 2013

EL DESARROLLO ECONOMICO EN LATINOAMÉRICA


El termino de  “desarrollo económico” es  ambiguo, el diccionario económico de Collins  determina  que es  “la transición económica que involucra  una transformación estructural”, por otra parte Mariano Rojo  señala  que el termino preciso del concepto “varia en el tiempo y contexto del espacio utilizado”.
Un país puede considerarse desarrollado dependiendo del concepto que se utilice respecto del desarrollo económico. Si se tiene un concepto de desarrollo económico basado en el crecimiento económico, un país que tenga tasas positivas de crecimiento en su ingreso será desarrollado,  no importando si ese aumento de ingreso económico beneficia a  unas cuantas personas.
Si el  concepto de desarrollo económico es el de ser equitativo en la distribución  de los ingresos, no importar que el ingreso crezca o no crezca, y el país será desarrollado mientras exista un reparto equitativo y parejo entre sus habitantes.

En el año 2011 datos de estudio revelaban que América Latina es la región  con mayor  desigualdad de ingresos, desigualdad que  obstaculiza la reducción de la pobreza y la cohesión social, provocando además  un efecto negativo en el crecimiento económico.

Esa alta desigualdad tiene su origen histórico en razones coloniales, y posteriormente tras la, obtencion de la independencia, en las pautas económicas y políticas seguidas. Orígenes que no justifican plenamente las desigualdades que hoy día todavía se reflejan en la desigual distribución  de activos: capital físico, financiero, humano, social, etc.

El mercado de trabajo tiene una influencia capital en la desigualdad, alrededor del 80% de los ingresos de los hogares tiene su origen en ingresos laborales, el promedio de  17 países latinoamericanos en ese concepto viene a situarse en el 77,3 % de los ingresos totales.

La reducción de la desigualdad regional en América Latina pasa necesariamente por la  creación de  empleo productivo  que proporcione ingresos crecientes y sostenidos, por el contrario los empleos de baja productividad y baja calidad vendrían a empeorar la distribución de los ingresos laborales.

La desigualdad en el mercado de trabajo se  puede reducir en la forma:

  • Con un control de salarios que eviten su dispersión.  Tiene el inconveniente del aumento de la informalidad y el desempleo, afectando a la vez  negativamente a la productividad, todo ello conducirá  a una mayor desigualdad con estancamiento de ingresos.
  • Con la subsidiacion a personas y hogares con bajos ingresos en vez de creación de empleos. Tiene el inconveniente de la sostenibilidad fiscal, ya que sin la creación de empleos aumenta la necesidad de la subsidiacion.
La creación del empleo productivo  se convierte en fundamental para el crecimiento económico y como motor de la sostenibilidad  de la demanda laboral, pero conviene resaltar que  no es  condición única  para la reducción de la desigualdad ya que existen otros factores que inciden  en el acceso desigual  al empleo y en la distribución de sus frutos.
La desigualdad guarda  una estrecha relación con estudios, habilidades, experiencia y conocimientos de la fuerza del trabajo, consecuencias de la transmisión de desigualdades entre generaciones.  Otras fuentes de desigualdad viene dadas por las características de las regiones de América Latina y el Caribe, que caracterizan por una alta heterogeneidad  estructural y grandes diferencias en el empleo, concretamente personas de similares características pueden tener empleos  diferentes en términos de ingresos, de acceso a la seguridad social, de estabilidad laboral, etc., motivados por   la diferente productividad. La distribución de los ingresos del trabajo dependerá del propio funcionamiento del mercado en cuanto a  sus instituciones, reguladores legales, etc.
Otro elemento lo determina la existencia de colectivos específicos con problemas de acceso al mercado de trabajo –colectivos de mujeres- o en la percepción de beneficios desiguales –discriminaciones  de genero, étnicos, etc.
La región de América Latina  ha  sido  una de las mas beneficiadas   por el contexto global, el determinismo histórico junto con el ciclo mundial, decidieron el crecimiento favorable de la región, no obstante para  determinados teóricos  es un crecimiento que sigue  sin ser un desarrollo desde dentro, quedando por tanto un largo desafío para llevar a cabo un desarrollo en materia humana, social y económica.

La perpetración de los problemas estructurales hacen que `parezca  que el tiempo se hubiera detenido en América Latina, surgiendo en una serie de preguntas:

  • ¿Cómo lograr instituciones estables donde las democracias necesitan sensibles mejoras?
  • ¿Cómo determinar el camino del desarrollo tecnológico y la inversión necesaria encada contexto productivo?
  • ¿Como crear una educación  centrada en la dignidad humana que posibilite una inserción laboral-productiva-competitiva?
  • ¿Cómo crear una cultura de trabajo?
  • ¿Cómo pasar de una cultura del ahorro con fugas de capitales, a otra de inversión productiva?
  • ¿Cómo conseguir  políticas inclusivas?
  • ¿Cómo pasar de un sistema  asistencial-clientelista?
  • ¿Cómo crear condiciones que rompan  el inmovilismo social, acercando los beneficios  del progreso a  los sectores mas necesitados?
La  enseñanza de estos últimos años viene a  señalar que el crecimiento económico por si mismo  no  es suficiente, que no alcanza  a  resolver el problema, que quizás haya que buscara soluciones en otra dirección, pasando de considerar  la opción preferente a la educación de calidad  como promoción de la cultura social que permita superar  las exclusiones y pobrezas  estructurales  del continente.
La generación del empleo y sus características determinan gran parte de la distribución de los ingresos, que  a su vez dependerán del crecimiento económico, de las estructuras productivas así como de la institucionalidad  del mercado laboral.
Las características  de la relación entre crecimiento y empleo varían entre los países, de forma que para países con mayor ingresos per capita, los grados de asalarización son mayores, una mayor parte  de sus ocupados lo hacen desempeñándolo en sectores de alta o media productividad, siendo por tanto  la brecha de los ingresos entre sectores de una menor diferencia.  Por el contrario  los países con menores ingresos per capita se caracterizan por  el gran tamaño de los sectores de baja productividad, que incluso en estadios de crecimiento económico  esos sectores no llegaran nunca a proponer los suficientes empleos sobre todo para los hogares con menores ingresos.
Las etapas del desarrollo económico y social en la región han sido variadas desde que en los años 60,  la expectativa por un mayor progreso de las nuevas naciones colonizadas y de otros países rezagados del mundo como eran los del continente latinoamericano, se extendían con gran velocidad.
Los instrumentos  utilizados para fomentar  la industria fueron desde los subsidios pasando por los impuesto sobre el agro, la transferencia de recursos hacia la industria, los créditos de banca oficial de fomento a tasas reales negativas, los créditos  bancarios privados similares  al subsidio, las altas barreras arancelarias y los  aranceles a la importación, las regulaciones a la entrada  de  competidores externos y de empresas transnacionales, y  finalmente la emisión de moneda.
La década de los 80 fue de transición, no solo en América Latina sino en todo el mundo, los cambios políticos fueron relevantes  - el fin del socialismo marxista como forma de organización social, la caída  del Muro de Berlín, la Perestroika y la fragmentación de la URSS-  hitos que significaron  un cambio del escenario mundial.
A comienzos de los años 90 se produjeron cambios significativos en el mundo, sintetizados en el conocido concepto de la globalización.  El paradigma del desarrollo en América Latina en esa década fue la  inserción internacional, con un cambio de estrategia hacia  un desarrollo hacia  afuera basado en el  “consenso de Washington, siendo uno de los mayores logros de esa década  la eliminación de la inflación y los progresos en política fiscal con menores tendencias deficitarias.

En los años 2000 no resulta fácil realizar generalizaciones en torno a la estrategia de desarrollo en América Latina

El crecimiento en eso años  muestra altos índices de actividad económica, reducción del desempleo, creación de empleo informal de bajo salario, reducción de la pobreza a niveles apneas inferiores a los de los años 80, pero bajo  condiciones que no aseguran la cohesión social y el progreso.

En la década de 2000  entre los países de la región, varios sectores  han venido a reducir la elevada desigualdad:


  • Los avances en el proceso de educación en forma generalizada en la escuela primaria, así como una mayor cobertura en educación secundaria y terciaria
  • La demanda laboral caracterizada hacia una mano de obra calificada, superada esa necesidad con el aumento del nivel de educación que  ha moderado el impacto.  Sobre este particular, las encuestas de escasez de talentos  para puestos técnicos  se sitúan en el 37% para América Latina.

Otros instrumentos para reducir  las desigualdades en relación con el mercado laboral se encuentran en:

  • (*)  Políticas activas de mercado – la capacitación, la intermediación, el fomento de la micro pequeña y mediana empresa.
  • (*)  Políticas pasivas – seguros de desempleo, transferecias basadas en sistemas no contributivos
  • (*)  Fomento del sindicalismo – la negociación colectiva, etc.
  • (*) Políticas de salario mínimo
  • (*)  Política para igualad de genero
  • (*)  Programas para el fomento de grupos específicos – jóvenes, minorías étnicas discapacitados, etc.
Conviene señalar que la estructura distributiva tiene implicaciones distintas en función de las situaciones de alta u baja movilidad, lamentablemente la región de América Latina se caracteriza históricamente por la baja movilidad social.
Una enseñanza de eso años 2000 es que  el crecimiento económico no llega  a  ser suficiente, se  puede afirmar que ese crecimiento depende en primer lugar del progreso social es por eso, que la educación es y debe ser el primer objetivo de un plan de desarrollo  que se precie como tal.